Hedelberto López B.
Seguridad Multidimensional para Ecuador», el primero en Latinoamérica diseñado por el organismo en materia de seguridad y defensa de un país miembro.
Sobre los detalles del programa dialogaron el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, y la ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, en una reunión sostenida en Washington, donde abordaron temas de cooperación regional para combatir el narcoterrorismo y el apoyo de la OEA al próximo proceso electoral en Ecuador.
Más claro ni el agua. Todo se enfilaba a que el derechista y pro-estadounidense Noboa se alzara con la victoria.
Desde hace varios meses Estados Unidos prácticamente controla la mayoría de las acciones en el país. Noboa, en su agenda neoliberal, tiene una larga sumisión a Washington al facilitarle el establecimiento de bases norteamericanas como la de las Islas Galápagos (declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad) y cuyas tropas ya pueden circular libremente por el territorio nacional.
Este hijo de multimillonario nacido en La Florida, ha firmado dos tratados de cooperación militar con Estados Unidos desde diciembre del 2023, que incluyen la presencia de submarinos, personal militar y equipamiento en las Islas Galápagos para el control marítimo del Pacífico y ahora conversa para entregar nuevamente a Washington la base de Malta que fue cerrada por el gobierno de Rafael Correa.
Aviones de inteligencia AWACS de Estados Unidos, sobrevuelan las principales ciudades del país como Guayaquil, Quito, Cuenca, Ambato para controlar cualquier movimiento sospechoso contra el régimen.
Semanas atrás Noboa contrató a la empresa militar estadounidense Blackwater, dirigida por el mercenario Eric Prince, para llevar adelante «la guerra contra la delincuencia». La Blackwater es conocida por los crímenes cometidos contra civiles en Afganistán e Irak.
La OEA, dirigida por Washington, está al mando de lo que ocurre en el país andino y el propio Almagro informó que el programa es una «estrategia de asistencia técnica que comprende el fortalecimiento de sistemas de inteligencia e investigación penal, el control del tráfico ilícito de armas, programas de prevención comunitaria y escolar frente a la violencia y captación de menores».
Bajo todas esas condiciones expuestas anteriormente se desarrollaron las elecciones en Ecuador. Resultaba muy difícil para Luisa González salir triunfadora ante una maquinaria de fuerzas de derechas internas y externas bien engrasada para cometer el fraude.
La doctrina Monroe, resucitada por la administración de Donald Trump, tiene sus tentáculos sobre Latinoamérica. Estas son las elecciones «democráticas» que ellos pregonan: si gana la izquierda es fraude, si lo hace la derecha, son limpias. Los pueblos de nuestra América deben aprender la funesta lección ocurrida en Ecuador.
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