Londres, 2 de abril 2026
Por Solidario GB (Fuente: Sergio Ortiz, La Semana Política)
La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de EE. UU. le dio la razón a Argentina. Sí, leyeron bien. Hasta los cipayos de siempre, los que lloraban con Burford y aplaudían a la jueza Preska, tuvieron que tragarse sus elogios al imperio. Porque resulta que la justicia yanqui, la misma que protege a las multinacionales y bombardeó Medio Oriente, ahora dice que Cristina Fernández y Axel Kicillof actuaron conforme a la ley cuando estatizaron el 51 % de YPF.
Pero no nos engañemos, compañeros. Esto no es un acto de amor al pueblo argentino. Es simplemente que la ley nacional (la nuestra, aprobada por el Congreso) pesa más que cualquier estatuto empresario. Y punto. Nada más. Ojalá fuera un cambio de conciencia en los tribunales del Norte. Pero no: es un fallo técnico. Y como todo lo técnico en esta colonia, puede usarse a favor o en contra según sople el viento de Wall Street.
Lo bueno: que no pagamos los 16.000 millones.
Lo malo: que seguimos entregando Vaca Muerta a las mismas empresas de siempre.
Porque la estatización fue parcial. Porque a Repsol se le pagó hasta de más. Porque hoy el presidente de YPF lo pone Paolo Rocca, y Horacio Marín viene de 35 años en Tecpetrol, la petrolera del Grupo Techint. Y porque provincias como Neuquén, Río Negro y La Pampa miran cómo Chevron, Shell, Vista Oil y Panamerican Energy se llevan el oro líquido sin que nadie les tosa.
La lucha no termina con un fallo favorable. Termina cuando YPF sea 100 % estatal, con control obrero, universitario y federal.
MILEI: DEL “LEÓN” AL “CORDERITO” DE LAS FINANZAS
El gobierno de la motosierra se desinfla más rápido que un globo pinchado por la realidad. Después de las legislativas del año pasado, creyeron que tenían vía libre para ajustar hasta los huesos. Pero la inflación dejó de bajar (otra vez por el 3 %), los despidos crecen a 400 por día, y la pobreza ya alcanza a 14 millones de argentinos, según consultoras serias, no el INDEC trucho del gobierno.
Milei prometió “inflación cero para mitad de 2026”. Y hoy los aumentos de nafta, gas, luz y transporte nos recuerdan que el único que no ajusta es el bolsillo de los políticos libertarios.
Datos que duelen, pero hay que darles en la cara:
- 297.716 puestos de trabajo perdidos en dos años y tres meses.
- 22.608 empresas cerradas.
- 900.000 personas se quedarán sin el programa “Volver al Trabajo” desde el 9 de abril.
- El desempleo en Buenos Aires: 9,5 %.
Y mientras tanto, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acumula denuncias por corrupción y enriquecimiento ilícito, y la hermana del presidente, Karina Milei, aparece en los papeles de la coimas de ANDIS.
Pero no, ellos hablan de “casta”. La casta son ellos, con chaleco de cuero y sonrisa de banquero.
LAS CALLES VUELVEN A HABLAR
El 24 de marzo, millones volvieron a Plaza de Mayo. Ni Milei ni Villarruel ni sus negacionismos pudieron tapar el grito de “Nunca Más”. Fue una derrota política monumental para el gobierno. Y las protestas no paran: los trabajadores de FATE resisten el cierre patronal, los docentes universitarios paran por la ley de financiamiento (vetada, pisoteada, pero vigente en la conciencia popular), y las organizaciones piqueteras ya coordinan una movilización nacional.
La CGT logró frenar 82 artículos de la reforma laboral esclavista. La Justicia, a regañadientes, empieza a fallar a favor del pueblo. ¿Será que hasta los jueces se cansaron de tanto abuso?
¿Y LA OPOSICIÓN? OTRO PROBLEMA
Porque no todo es culpa de Milei. La oposición también tiene lo suyo. Un frente con Kicillof, Máximo Kirchner, Massa, Pichetto y el visto bueno de Clarín y Techint no es solución: es continuidad con otra cara. El “capitalismo productivo dependiente” nos trajo hasta acá. Un Frente de Trabajadores solo (como el FITU) se queda corto y sectario.
Hace falta un frente amplio, nacional, popular, antiimperialista y anticapitalista. Con los pibes de los barrios, las amas de casa, los pequeños empresarios arruinados por la bicicleta financiera, los profesionales expulsados del sistema y los movimientos sociales que nunca se rindieron.
Un programa mínimo, claro, sin vueltas:
- Fuera Milei ya.
- Anulación de la reforma laboral y la Ley de Bases.
- No pago de la deuda externa fraudulenta.
- YPF 100 % estatal.
- Estatización de la banca y el comercio exterior.
- Libertad a Milagro Sala, Cristina Fernández, Facundo Jones Huala y todos los presos políticos.
- Solidaridad con Cuba, Venezuela, Palestina y Líbano.
- Malvinas argentinas, carajo.
Suena difícil. Imposible, dirán algunos. Pero los caminos fáciles nos trajeron hasta acá: más pobres, más endeudados, más solos. La esperanza no es esperar sentados. La esperanza se construye en la calle, en el barrio, en la fábrica ocupada y en la universidad pública.
Que el fallo de YPF no nos duerma. Que la bronca nos despierte.
Solidario GB
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