23 de Junio 2026 | SolidarioGB
Por Solidario GB
Londres, junio de 2026
El continente latinoamericano contiene la respiración. La ultraderecha ha dado un paso más en su avance imparable por la región, y esta vez el golpe ha sido en Colombia. Abelardo de la Espriella, candidato de la extrema derecha, parece haber ganado la presidencia por un margen de apenas 250.000 votos —la diferencia más ajustada en la historia electoral del país—, llevando al poder una ideología que no es la del conservadurismo tradicional ni el show mediático de un Milei. Es algo más peligroso: una doctrina de violencia, intimidación y terror paramilitar.
Un candidato con sangre en las manos
Mientras los titulares internacionales celebran “el triunfo de la derecha” en Colombia, las fuerzas progresistas del país conocen la verdadera naturaleza del nuevo mandatario. De la Espriella no es un político convencional. Es un hombre que ha prometido “destripar” a sus oponentes, que califica a sus enemigos internos como “ratas y cucarachas”, y que ha elogiado abiertamente el genocidio sionista en Gaza, sugiriendo que Colombia debería aplicar las mismas tácticas contra su propia población.
Pero no son solo palabras. Días antes de la segunda vuelta del 21 de junio, el senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y miembro de la Internacional Progresista, presentó una denuncia formal ante la Fiscalía General de Colombia y la Corte Penal Internacional (CPI). Los cargos son graves: financiación de terrorismo paramilitar y enriquecimiento ilícito.
La denuncia de Cepeda señala que De la Espriella mantuvo vínculos extensos con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el grupo paramilitar que ha aterrorizado al país durante décadas y ha asesinado a casi 100.000 colombianos. En el centro de las acusaciones está FIPAZ (Fundación Iniciativas por la Paz), una ONG creada por De la Espriella en 2004 que, según la denuncia, funcionó como un frente paramilitar encubierto. FIPAZ habría sido financiada por las AUC y, al mismo tiempo, habría canalizado recursos hacia el grupo armado, cumpliendo un “doble rol”: ser financiada por el paramilitarismo y financiarlo a su vez.
El respaldo internacional: Israel, EE.UU. y la derecha regional
No es casualidad que De la Espriella haya recibido el apoyo explícito de Israel y de sus patrocinadores en Washington. La administración estadounidense conoce bien a su nuevo aliado: De la Espriella es un miembro de pleno derecho del círculo de Mar-a-Lago, el club privado de Donald Trump en Florida.
Según una carta reciente de un grupo de congresistas estadounidenses, el candidato está vinculado a al menos 14 empresas fantasma con sede en Florida y a varias compras inmobiliarias millonarias en ese estado. Hay evidencias de que al menos una transacción pudo haber sido financiada en parte por Alex Saab, un empresario colombiano-venezolano actualmente acusado de lavado de dinero en Estados Unidos, y que además es amigo y ex cliente de De la Espriella.
Donald Trump fue uno de los primeros líderes internacionales en felicitar a De la Espriella, antes incluso de que se anunciaran los resultados definitivos, publicando en Truth Social: “Ganó, ¡GRANDE!”, y llamándolo personalmente para extenderle sus felicitaciones. A él se sumaron los líderes de la derecha regional: Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y José Antonio Kast (Chile), entre otros.
La amenaza a la democracia colombiana
Lo que viene para Colombia es oscuro. De la Espriella ha prometido desmantelar la separación de poderes y gobernar por decreto si su agenda encuentra resistencia. Ha jurado romper el proceso de paz y declarar la guerra a los líderes sociales, a las comunidades afrocolombianas e indígenas, a los campesinos y a los sindicalistas. Ya está alineándose con Trump en una agenda de cooperación en seguridad que pondrá en riesgo a cientos de miles de vidas.
No es solo un problema de Colombia. Es la expresión más peligrosa de la nueva ultraderecha en el hemisferio.
La resistencia continúa
Muchas personas estuvieron en Bogotá durante toda la campaña, documentando la interferencia extranjera de Estados Unidos, exponiendo la compra sistemática de votos y defendiendo la soberanía popular del pueblo colombiano. Acompañaron a Cepeda y al Pacto Histórico en su lucha contra la desinformación, la intervención foránea y los millones de dólares que se movilizaron en su contra. Estuvieron a punto de alcanzar la victoria.
Pero ahora comienza la fase más difícil. En las próximas semanas y meses, la lucha por la democracia y por los derechos básicos de quienes se oponen al proyecto de violencia de De la Espriella se intensificará. Cada decreto, cada represión, cada intento de desmantelar lo que los colombianos han construido será un campo de batalla.
Solidario GB estará allí: defendiendo la constitución, monitoreando los abusos, acompañando a las fuerzas populares y revolucionarias que se niegan a rendirse. Rastrearemos cada ataque al orden democrático de Colombia y lucharemos para que esta doctrina de muerte muera en las fronteras colombianas y no avance ni un paso más.
Un llamado a la solidaridad internacional
El ascenso de De la Espriella no es un hecho aislado. Es parte de un patrón continental: la ultraderecha avanza, financiada por intereses foráneos, respaldada por el poder imperial y alimentada por el odio y el miedo. Pero la historia nos ha enseñado que estas oscuridades también generan sus propias resistencias.
Desde Solidario GB, hacemos un llamado a la comunidad internacional a no mirar hacia otro lado. Lo que ocurre en Colombia hoy puede ocurrir mañana en cualquier otro rincón de América Latina. La solidaridad no es un gesto; es una necesidad estratégica.
La lucha continúa. Y nosotros no vamos a rendirnos.
Solidario GB – Por una mirada de clase desde el corazón del Imperio.
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