Crónica de una fecha: 11 Septiembre 2020

Myriam Reyes Peña.

Chile post colonial Niña, piel canela, atisbando hacia el río. esperando ver, arriba del manzano, el Chulao pasar. Viejos vapores de ruedas, como en el Missippi, viajando en las aguas fértiles del río Bueno. Mujer campesina, en la piedra mueles el trigo para el pan del día. Pan de trigo centeno, untado con miel de ulmo, un pedazo de queso de cabra le acompaña. Joven campesina en la batea lavas la lana de oveja para hilar en invierno. Hombre de campo, curtido por muchos días de trabajo bajo el sol, vestido de manta y sombrero, sentado vas en la carreta, tirada por bueyes, Goznes de ruedas chirriando sobre las piedras del camino de tierra, hombre de campo, al pueblo vas. Huaso, gallardo, audaz, montado en yegua baya sobre montura chilena. Vistiendo sombrero español, poncho y espuelas, En el rodeo inimitable, indómito eres, cual Mapuche de La Frontera. Septiembre, mes de ramadas y fondas, mes de cuecas choras, mes de cuecas pijes, de chicha pipeña, de rotos y chinas bien aperados. Todos celebran una fiesta que en mi alma ya no existe. Fiesta aniquilada un once de Septiembre. No, no el once de septiembre de Nueva York y las torres gemelas, aunque este si me conmovió. Es el once de aviones militares en vuelo rasante atacando la Moneda. Es el once de camiones militares cargados de campesinos en ruta a su martirio. Si, ese once: el de los torturados, asesinados, desaparecidos, exiliados, exonerados, y ¿Por qué no decirlo? El once de aquellos que, en la Plaza de Armas de mi ciudad, bailaban en alegre acogida del General y sus huestes. ¡Claro que mencionar estas cosas es de muy mal gusto! No hay que herir sensibilidades tan delicadas, sobre todo si alguno de los que bailaba es pariente o amigo. de los victimados por sus ideas. Chile post exilio. En Algarrobo, cada vez que vamos a tomarnos un café, a comer unas empanadas, a las once de la mañana, – no, por favor, no es alusión a ese otro once – le digo, a mí cándido veracruzano: acá no hables de política, este es el reducto de los otros, los del golpe militar. ¿Saben ustedes que acá cerca de Algarrobo estaba el campo de aterrizaje de Patria y Libertad, los ultra de la derecha golpista? Saben ustedes que Santo Domingo está cerca de Algarrobo, del litoral de los poetas, y que allí, en el regimiento, se cometieron atrocidades que duele mencionar? Me digo, cuarenta y siete años después, la prudencia nunca está demás en un país en el que un 50% de la población, aún hoy, dice no haber sabido nada de lo que pasó en ese otro once, Todo esto está directamente relacionado con Septiembre, viene a la mente, el recuerdo, por las empanadas ya mencionadas, Si, los chilenos también comemos empanadas. Serán calduas o no, de horno o fritas, de carne, queso o mariscos. Las más sabrosas eran las que tu abuelita hacía, o las que hacia la tía de Tulio, el capataz, en el fundo de ese abuelo de mi prima que, no lo dudo, debe haber sido territorio Mapuche. . Septiembre, vientos de primavera, volantines multicolores imitan el ondear de nuestra bandera. En el campo multicolor, abigarrado de flores, los niños juegan. Recordar ese Septiembre aciago y los años de dictadura en que en el mar, en minas abandonadas, los cuerpos desaparecen; en campos de concentración muchos ciudadanos sufren hambre, frío, tortura. Otros, son asesinados con misteriosos venenos, o con explosivos en países extranjeros. Otros, desorientados, enfrentando idiomas y culturas extrañas, tratan de construir una nueva vida en el exilio. Estoy recordando, debiese escribir en pretérito. Más aquellos sucesos están aún en tiempo presente. No en vano aún no se sabe donde están todos los que faltan desde entonces. Las Cortes de Justicia siguen dando veredictos de culpabilidad, y dictando al Estado el pago de reparaciones pecuniarias que no borrarán el dolor, no borrarán del alma chilena el recuerdo de las atrocidades cometidas para defender los intereses de una oligarquía que sigue, incólume, gobernando Chile. Chile post colonial que devino en un presente eterno. Muchos años han pasado. No ha habido justicia. El General se fue rodeado de honores. Los crímenes de lesa humanidad, olvidados. sus robos al país, sin castigo, sus acciones criminales en el comercio de la droga, raras veces se menciona. No hay arrepentimiento, ninguno de los involucrados en tanto horrores, ha expresado su disculpa o arrepentimiento, es más en el presente gobierno son la mano derecha, de extrema derecha, del Presidente. Todos estos cristianos, de misa dominical y golpes en el pecho, hoy actúan al unísono, alegando su pretendida creencia en el derecho a la vida, matan, torturan, reprimen, causan ceguera en los jóvenes disparandoles a los ojos porque se atrevieron a reclamar dignidad para la ciudadanía. ¿Será que, en tan piadoso país, podamos deducir que hoy el General se encuentra en el infierno, que algún día tendrá castigo junto a sus cómplices, aunque sea póstumamente, para así salvar el nombre de la justicia? Nadie lo creería, pero ¿saben ustedes que los torturadores, los asesinos, siguen trabajando para nuestro siempre tan distinguido ejército? Por supuesto, pagados por el pueblo que reprimieron ¿Saben ustedes que los que aún no se arrepienten, o rehúsan reconocer las atrocidades que cometieron ganaron las elecciones presidenciales y, continúan con las atrocidades? Esto sucede que la supuesta democracia retornó a nuestros Lares. Los árboles, de hojas cubiertos, en frondoso verano ofrecerán en sus ramas la fruta. Verano de muchas sandias, comidas con harina tostada (incluso en la rubia Albión) por los hijos de exiliados que a los cuatro, cinco, siete o nueve años de edad, o en el vientre de sus madres, salieron, alejados de su patria, por la furia de la intolerancia, para reunirse con sus padres en alguno de los países solidarios. Son niños muy afortunados, por cierto, hubo los otros niños, los que murieron en el vientre de madres torturadas. Los niños que fueron secuestrados, dados en adopción a Militares que participaron en las iniquidades. Los niños que fueron torturados con sus padres. que hoy viven en el exilio, adultos ahora, aún siguen presos de los traumas infligidos tantos años atrás. Diciembre llegará y con él un verano de muchos choclos, porotos granados, humitas, pastel de choclo, manzanas para la chicha pipeña. Generosos ríos, frescos y dulces, si es que no están contaminados. Una larga costa con playas envolventes donde el agua llega salada, salobre, salina, sanadora, o arrojando el cuerpo de algún desaparecido, aún hoy llorado y buscado. Lentamente llegará el otoño, un otoño de maquis y boldos pletóricos de frutos. Otoño de zarzamoras, de mosquetas y murtas hechas mermeladas. las cuales durante el invierno acompañarán nuestras onces en casa de quienes solo están en el recuerdo. Acompañaban nuestros juegos, sonoros, ingenuos, alegres, la mirada aviesa de un torvo Don Juan, Alberto o Fernando abruptamente despertado de su siesta. De ese antaño poco queda, quizás esté en las memorias no escritas de ese campesino humilde, el que no tiene voz hoy, como no la tuvo ayer. Ahora sólo nos queda enfrentar el presente legado por la todopoderosa fuerza de una teoría económica, impuesta con las armas, en el caso de Chile. Otros la vimos impuesta por la Dama de Hierro, en la ya mencionada Albión. Hoy, en que el exterminio del débil o el despojo de nuestra tierra son el pan de cada día en nuestro piadoso y cristiano país, Ahora, el campesino, el obrero, el lumpen del proletariado, son una masa inerte, asfixiada y moribunda. Cuando el pueblo Mapuche enfrenta una violencia del Estado que los medios de comunicación no mencionan. Cuando una mujer Mapuche y su hija son declaradas muertas, por suicidio, después del asesinato de Catrillanca no mucho tiempo atrás Solo el ocasional robo o asalto que el flaite aburrido comete, solo el chico de la pobla que quiere más droga, o la abuelita aquella que ayuda al ingreso familiar vendiendo papelillos con un, más o menos, blanco contenido son la noticia del día. El ciudadano, común y corriente; ebrio de pornografía, de mall, de farándula, es el consumidor. Pero llegó el COVID 19 y desnudó todos los males sociales, económicos, legales. Hubo un Ministro de Salud que no sabía que existiese tal grado de pobreza, de hacinamiento. En Octubre 2019 no vieron lo que se les venía encima, creyeron que la cárcel, la tortura, la violación, los ojos perdidos, la total ceguera causada con sus balas, bastaría para prevalecer como sucedió en ese 11 de Septiembre de 1973 A la noche siempre sigue la aurora, decía mi abuela. Después se hizo famosa la frase acerca del “día en que se abrirán las grandes alamedas”. siempre creí estos dichos sabios y verdaderos. Pero seguimos esperando el amanecer en que la Alameda en Santiago recobre sus amplias proporciones de pulmón de la ciudad, perdonen la digresión. Llegará el día, en que descubramos la fuerza de la solidaridad. Llegará el día del Plebiscito en Octubre. Seremos traicionados por la clase política, una vez más? ¿Recuerdan el: Trabajadores del Mundo Uníos? No son pocos los que hoy releen a Marx. en otro contexto, es cierto. Solidaridad, Siglo 21, un llamado muy apropiado para estos tiempos, de tanta desigualdad, de tanta inequidad. A propósito de tanto beatificado, me refiero al General, debo decir Las únicas diosas en mi altar son Hécate y la Guadalupana, de otros no espero milagros. A veces, todo esto me da para pensar. ¿Qué quedó de esos días, sentada en un manzano, mirando pasar el vapor de la mañana? Nota al lector: Léalo acompañado por una melodía de Eminem como fondo. es uno de esos que se tiene que ir updating cada año.

Algarrobo, 5a. Región, Chile.


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Published by EduardoSalgado

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