El misterio de los 13.000 millones de dólares venezolanos en manos de EE.UU.
Por Solidariogb
Unidad de Periodismo de Investigación
Solidariogb | lunes 3 de agosto 2026 | londres, inglaterra
I. LA PREGUNTA QUE NADIE RESPONDE
Cuando un país pierde a su líder en una operación militar extranjera, cuando sus ingresos vitales son desviados a cuentas en el extranjero y cuando la reconstrucción de una nación devastada por terremotos depende de fondos que no llegan, la pregunta no es menor: ¿dónde está el dinero del petróleo venezolano?
La estimación oficial ronda los 13.000 millones de dólares recaudados por Estados Unidos desde la captura de Nicolás Maduro. Pero esa cifra, como un espejismo en el desierto, se desvanece cuando se intenta rastrear su paradero real. No está en Caracas. No está en las arcas del gobierno interino. Y nadie, ni el Congreso estadounidense ni los organismos internacionales, parece tener una respuesta clara.
Esta investigación revela el laberinto financiero, legal y geopolítico en el que se ha convertido el petróleo venezolano, y plantea una pregunta incómoda: ¿estamos ante una operación de estabilización humanitaria o ante la nueva cara del extractivismo financiero del siglo XXI?
II. EL CAMINO HACIA EL CONTROL: DE LAS SANCIONES A LA INVASIÓN
Para entender el presente, hay que mirar el pasado reciente. Desde 2019, Estados Unidos había utilizado sanciones económicas como su principal arma contra el régimen de Nicolás Maduro. El objetivo declarado: estrangular los petrodólares que mantenían a flote a un gobierno considerado ilegítimo.
Pero el 3 de enero de 2026, la estrategia cambió radicalmente. La Operación Resolución Absoluta llevó a tropas estadounidenses a capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo. Fue, según la Casa Blanca, una “operación quirúrgica de aplicación de la ley”. Para críticos como el senador Ed Markey, fue un “acto de guerra inconstitucional y temerario”.
Lo que vino después fue aún más sorprendente. En lugar de desmantelar el aparato de Estado, Washington optó por mantenerlo en pie, pero con un nuevo administrador: la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien asumió el poder interino con el visto bueno tácito de la Casa Blanca. Pero no se equivoque: el poder real no reside en Caracas. Reside en las cuentas del Tesoro estadounidense.

III. EL MECANISMO: CÓMO EE.UU. COLECTÓ LOS 13.000 MILLONES
El mecanismo es tan sencillo como brutal. Los ingresos por exportaciones de petróleo venezolano, que representan aproximadamente una cuarta parte del Producto Interno Bruto del país, ya no fluyen hacia el Banco Central de Venezuela. Ahora se depositan directamente en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Según cálculos del Financial Times, basados en datos de envíos de Kpler y precios de Argus Media, el Tesoro estadounidense ha recaudado más de 13.000 millones de dólares desde enero de 2026. Pero esta cifra no representa un fondo único. Incluye:
- Ingresos directos por exportaciones de crudo: pagos realizados por compradores internacionales que ahora depositan en cuentas bloqueadas.
- Aranceles y gravámenes: impuestos impuestos por la administración Trump sobre transacciones relacionadas con CITGO, la refinería estadounidense propiedad de PDVSA.
- Cobros judiciales: fondos retenidos en cortes de EE.UU. por demandas de acreedores.
El problema no es la recaudación, sino la distribución. La Orden Ejecutiva 14373, emitida por el presidente Trump, establece que el Tesoro actúa en una “capacidad de custodia”, protegiendo los fondos de los acreedores internacionales. Pero la orden no especifica cuánto debe devolverse, ni cuándo, ni bajo qué condiciones.
IV. LA PARTICIPACIÓN DE DELCY RODRÍGUEZ: ¿LEGAL O TRANSICIÓN?
El estatus de Delcy Rodríguez como líder de Venezuela tras la captura de Maduro es quizás el aspecto más desconcertante de esta historia. Jurídicamente, su mandato cojea sobre una base endeblable.
El argumento constitucional
La Constitución venezolana establece que, ante la falta absoluta del presidente, el vicepresidente ejecutivo debe asumir el cargo. Sin embargo, el régimen chavista creó una figura inédita: la “ausencia forzosa” . Bajo este argumento, Rodríguez asumió como “presidenta encargada” —una fórmula que no aparece en el texto constitucional.
El artículo 234 fija un límite máximo de 180 días para las ausencias temporales del presidente. Ese plazo se cumplió el 3 de julio de 2026. Según juristas como Joel García, “mantenerla hoy es sostener un gobierno de facto y convalidar la usurpación de autoridad”.
La lógica geopolítica
Más allá de la letra de la Constitución, la realidad responde a una lógica de poder. La administración Trump optó por el control sobre la ruptura. La continuidad del régimen chavista bajo Rodríguez ofrecía la vía más rápida para evitar un vacío de poder y una ocupación prolongada.
Washington no ve a Rodríguez como una líder legítima en el sentido democrático, sino como un “instrumento ejecutivo” para sus fines estratégicos. El Secretario de Estado, Marco Rubio, supervisa el marco que gobierna los ingresos petroleros y mantiene un contacto casi diario con ella, llegando incluso a consultarle nombramientos clave como el del Ministro de Defensa.
Un protectorado en todo menos en el nombre
Analistas han calificado a Venezuela como un “protectorado estadounidense en todo menos en el nombre” . Para Washington, la transición es un proceso de varias fases: primero la estabilización, luego la recuperación económica, y finalmente —en un horizonte no definido— la celebración de elecciones libres.
Trump ha sido claro: “No se puede tener una elección. No hay forma de que la gente pueda siquiera votar”. Mientras tanto, Delcy Rodríguez se mueve en la cuerda floja entre un chavismo interno que se beneficia del statu quo y un Estados Unidos que exige control absoluto sobre los recursos del país.
V. LA Caja Negra: Transparencia Cero
Si el mecanismo parece claro, la práctica es un agujero negro de información. A pesar de que se han recaudado más de 13.000 millones de dólares, el gobierno venezolano habilitó un sitio web para rastrear estos ingresos que, hasta la fecha, solo registra una transferencia de 300 millones de dólares realizada en marzo de 2026.
Las cifras divulgadas por funcionarios estadounidenses son contradictorias: Fuente Cifra mencionada Subsecretario Michael Kozak (abril 2026) “Movidos unos 3.000 millones” Funcionarios de alto rango no identificados “Hasta 6.000 millones” Presidente Trump “Ganando mucho dinero”, “28 veces el costo”
“No sabemos exactamente qué fracción es esa. No hay tanta transparencia”, admite Francisco Rodríguez, exasesor económico de la Asamblea Nacional venezolana.
La falta de claridad ha llevado a congresistas de ambos partidos en EE.UU. a exigir respuestas. Los demócratas Joaquín Castro y Chris Van Hollen han presionado al Tesoro para que revele la autoridad legal y los acuerdos bajo los cuales se manejan estos fondos. Hasta ahora, el Congreso ha sido “mantenido en la oscuridad”.
VI. EL CONTEXTO HUMANITARIO: TERREMOTOS Y RECONSTRUCCIÓN
La opacidad financiera adquiere dimensiones trágicas cuando se considera el contexto humanitario. El 24 de junio de 2026, dos devastadores terremotos sacudieron Venezuela, causando daños estimados en 37.000 millones de dólares, matando a casi 2.000 personas y dejando decenas de miles de desaparecidos.
El gobierno de Trump desplegó más de 900 tropas para asistir en las labores de rescate. Pero la pregunta persiste: ¿dónde están los 13.000 millones que podrían estar financiando la reconstrucción?
La economía venezolana mostró un crecimiento modesto del 2.5% en el primer trimestre de 2026, muy por debajo de lo esperado si realmente se estuvieran inyectando miles de millones de dólares. Esa cifra contrasta con las promesas de una “recuperación acelerada” que hizo la administración estadounidense tras la captura de Maduro.
VII. LOS DUEÑOS DE LA DEUDA: UN CALEIDOSCOPIO DE INTERESES
Para complicar aún más el panorama, los 13.000 millones no son un botín sin reclamantes. Venezuela arrastra una deuda externa de más de 150.000 millones de dólares con múltiples acreedores:
- Bonos soberanos en default: tenedores de bonos venezolanos que han demandado en cortes de Nueva York y Londres.
- Empresas expropiadas: compañías estadounidenses y europeas que perdieron activos durante la era chavista.
- Rusia, China y Cuba: socios estratégicos de Maduro que ahora exigen el pago de deudas acumuladas.
- Acreedores de CITGO: la refinería estadounidense propiedad de PDVSA ha sido objeto de litigios durante años.
La Orden Ejecutiva 14373 protege los fondos de estos acreedores, pero esa protección es frágil. Los tribunales estadounidenses aún podrían ordenar el desembolso de parte de los activos a ciertos demandantes, lo que reduciría significativamente la cantidad disponible para Venezuela.
VIII. EL ROL DE MARCO RUBIO: EL VIRREY DE LA ERA TRUMP
Ningún análisis de este entramado estaría completo sin mencionar la figura de Marco Rubio. El Secretario de Estado no solo supervisa las finanzas venezolanas desde Washington; según fuentes consultadas, mantiene una comunicación constante con Delcy Rodríguez a través de llamadas y mensajes de WhatsApp, llegando a influir en decisiones tan delicadas como el nombramiento del Ministro de Defensa.
Este nivel de interferencia ha llevado a algunos críticos a describir a Rubio como el “virrey” de Venezuela, un cargo colonial que evoca los peores fantasmas del imperialismo estadounidense en América Latina. Para los defensores de la administración, sin embargo, es la única manera de garantizar que el dinero no se desvíe hacia los bolsillos de los corruptos que aún operan en las sombras del chavismo.
IX. EL FUTURO INCIERTO: ¿HACIA DÓNDE VAN LOS FONDOS?
La gran incógnita es qué sucederá con los 13.000 millones en el mediano y largo plazo. Se perfilan varios escenarios:
Escenario 1: Continuidad del protectorado
EE.UU. mantiene el control absoluto sobre los fondos, liberando pequeñas cantidades a cuenta gotas para mantener al gobierno de Rodríguez a flote. La transición democrática se posterga indefinidamente.
Escenario 2: Auditoría y transparencia
La presión del Congreso y de los organismos internacionales obliga a la administración Trump a revelar el paradero de los fondos y a establecer un mecanismo claro de distribución. Venezuela recibe una inyección significativa de capital para la reconstrucción.
Escenario 3: Conflicto interno
Las tensiones dentro del chavismo entre los sectores más duros (liderados por Diosdado Cabello) y los tecnócratas alineados con Rodríguez explotan, provocando un nuevo vacío de poder que obliga a EE.UU. a intervenir directamente.
Escenario 4: Golpe jurídico
Los acreedores internacionales logran que los tribunales estadounidenses embarguen una parte sustancial de los fondos, reduciendo drásticamente el monto disponible para Venezuela.
X. LA VOZ DE LOS CRÍTICOS
El senador demócrata Joaquín Castro ha sido uno de los más vocales en denunciar la falta de transparencia:
“La invasión de Trump a Venezuela ha sido desde el principio sobre petróleo, poder y corrupción, con miles de millones de dólares en ingresos petroleros controlados por la administración Trump sin transparencia ni salvaguardas”.
Organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch han expresado su preocupación por el establecimiento de un “régimen de tutela” que, aunque etiquetado como transición, tiene más características de una ocupación económica.
El economista venezolano Francisco Rodríguez, citado ampliamente en esta investigación, resume el sentir de muchos analistas:
“En la práctica, Estados Unidos tiene al gobierno venezolano con una correa financiera muy corta”.
XI. CONCLUSIONES: EL BOTÍN SIN DUEÑO
Los 13.000 millones de dólares del petróleo venezolano no están en Caracas. No están en las arcas de los bancos internacionales bajo el nombre de Venezuela. Están en cuentas del Tesoro estadounidense, bajo el control exclusivo de la administración de Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio.
Una fracción de estos fondos —quizás 3.000 millones, quizás 6.000 millones— ha sido liberada para mantener a flote al gobierno interino de Delcy Rodríguez, pero la magnitud de esta transferencia y los criterios para su distribución son un misterio.
La pregunta central que esta investigación no puede responder, pero que debe ser planteada, es la siguiente:
¿Es esto una operación de estabilización humanitaria o la nueva forma del colonialismo financiero del siglo XXI?
Mientras el Congreso estadounidense exige respuestas, mientras los terremotos dejan a miles de venezolanos sin hogar y mientras la deuda externa acecha como un buitre sobre los activos del país, el dinero del petróleo sigue fluyendo hacia cuentas opacas en Washington.
La transparencia, la rendición de cuentas y la justicia para el pueblo venezolano exigen que se abra esta caja negra. Hasta que eso ocurra, los 13.000 millones seguirán siendo el botín de una guerra silenciosa que se libra no con tanques, sino con chequeras y decretos.
EPÍLOGO: UNA PREGUNTA PARA LA HISTORIA
Cuando los historiadores del futuro miren hacia atrás y analicen la relación entre Estados Unidos y Venezuela en 2026, se enfrentarán a una pregunta incómoda: ¿fue este el momento en que el imperio dejó de ser una metáfora para convertirse en un administrador de cuentas?
Por ahora, la respuesta permanece en los archivos clasificados del Tesoro estadounidense. Pero el pueblo venezolano, que ha soportado años de crisis, sanciones y ahora una ocupación financiera, merece saber la verdad.
La verdad sobre los 13.000 millones. La verdad sobre su futuro. La verdad sobre su petróleo.
ANEXO: CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS
Fecha Evento
2019-2025 Sanciones de EE.UU. contra el régimen de Maduro
3 de enero de 2026 Captura de Maduro en la Operación Resolución Absoluta Enero 2026 Delcy Rodríguez asume como “presidenta encargada”
Enero 2026 EE.UU. comienza a depositar ingresos petroleros en cuentas del Tesoro
Marzo 2026 Primera transferencia pública de 300 millones de dólares a Venezuela
Abril 2026 EE.UU. levanta sanciones contra Delcy Rodríguez
24 de junio de 2026 Terremotos devastadores en Venezuela (37.000 millones en daños)
3 de julio de 2026 Vence el plazo constitucional de 180 días para la ausencia de Maduro
Agosto 2026 Congreso de EE.UU. presiona por transparencia en los fondos
FIN DEL DOCUMENTO
Discover more from SolidarioGB
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
