55 años | Solidariogb | 7 de septiembre 2026 | Londres, Inglaterra
Han pasado 55 años desde la victoria electoral de Salvador Allende, que ocurrió un 4 de septiembre de 1970.
Su gobierno, conocido como la “vía chilena al socialismo”, duró aproximadamente tres años, hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.
1. La coalición de Unidad Popular y las reformas iniciales
- Allende, socialista, lideró la coalición de la Unidad Popular (UP), que incluía a socialistas, comunistas y otros partidos de izquierda. Ganó las elecciones de 1970 con una estrecha pluralidad (36,6% de los votos), no con mayoría, y fue confirmado por el Congreso tras aceptar un “Estatuto de Garantías Constitucionales”. Ganó al tercer intento después de que la CIA gastó millones en que no llegara al poder.
- Su primer año vio aumentos salariales significativos (con un promedio de alrededor del 40%), controles de precios y una mayor cobertura de educación y salud. Estas medidas inicialmente impulsaron el consumo y redujeron la pobreza.
- La UP también inició un proceso rápido de nacionalizaciones, especialmente de la minería del cobre —el pilar de la economía exportadora chilena— que en gran parte estaba en manos de empresas estadounidenses (Anaconda, Kennecott). Esto se hizo con indemnizaciones legales, pero EE.UU. lo consideró una grave violación del derecho de propiedad. (Después los militares hallaron conveniente mantener la nacionalización ya que esto pagaba por el total de las FF.AA. y sus pensiones. De hecho los militares han sido los únicos que han gozado de esta medida del Presidente Salvador Allende).
Medidas de ayuda al pueblo
- Programa del Medio Litro de Leche: Una de las políticas más emblemáticas del gobierno de Allende, contemplada en la medida 15 de su programa de 40 puntos. El programa consistía en la entrega diaria y gratuita de medio litro de leche a todos los menores de 15 años, mujeres embarazadas y nodrizas. La meta era distribuir 4.000 toneladas mensuales, equivalentes a 80 millones de raciones al mes. El impacto fue notable: mientras en 1970 solo 650 mil personas recibían leche a través de programas complementarios, para 1973 la cifra ascendió a 3 millones 600 mil beneficiarios, distribuyéndose 49 millones de litros de leche. La campaña logró reducir significativamente los índices de desnutrición y mortalidad infantil; por ejemplo, en el Hospital Roberto del Río, el porcentaje de menores de dos años con desnutrición bajó del 60% en enero de 1971 al 12% en junio de ese mismo año. La leche se importaba principalmente de países europeos como Bélgica y Holanda y se distribuía a través del Servicio Nacional de Salud (SNS), las escuelas (vía JUNAEB), consultorios, Centros de Madres y Juntas de Vecinos.
- Salud universal: Se mejoró el equipamiento de los hospitales y se impulsó la medicina social preventiva y comunitaria en todo el territorio.
- Educación: Se impulsó la enseñanza preescolar, básica e industrial, y se amplió el acceso a la universidad. El proyecto más emblemático en esta materia fue la Escuela Nacional Unificada (ENU). También se impulsaron campañas de alfabetización y educación sanitaria dirigidas a poblaciones rurales.
- Vivienda: Se priorizó la construcción de viviendas sociales para quienes vivían en campamentos y tomas.
- Reforma agraria: Se profundizó el proceso de reforma agraria, logrando la expropiación de más de 4.400 predios, sin contar con más de 2.000 tomas efectuadas por los trabajadores agrícolas.
- Cultura y derechos laborales: Se creó la editorial Quimantú, se impulsó la Nueva Canción Chilena, y se fortalecieron los derechos de los trabajadores y su organización sindical.
El Partido Comunista (Acción Proletaria) y su crítica al proceso de la UP
- Es importante señalar que no toda la izquierda chilena apoyó el camino de la Unidad Popular. Un antecedente relevante es el del Partido Comunista (Acción Proletaria) [PC(AP)], que si bien se constituyó formalmente en 1979, durante la dictadura, sus raíces ideológicas y su crítica al proceso de Allende provienen de la tradición del Partido Comunista Revolucionario (PCR), activo en la época.
- El PC(AP) se define como una organización marxista-leninista antirrevisionista, lo que implica una defensa ortodoxa de los principios de Marx, Engels, Lenin y Stalin, y un rechazo frontal a lo que consideran desviaciones del “socialismo científico”. Desde esta perspectiva, califican la “vía pacífica” de Allende como “inexistente” y analizan la derrota de septiembre de 1973 en su artículo “El revisionismo, puerta de entrada al fascismo”, sosteniendo que la confianza en el aparato estatal burgués y en la transición pacífica fue un error estratégico que facilitó el golpe militar.
- Para el PC(AP), el Partido Comunista de Chile —que sí era parte de la UP— había incurrido en “revisionismo” al abandonar la lucha revolucionaria y la dictadura del proletariado para adoptar la estrategia de la “coexistencia pacífica” promovida por la Unión Soviética tras el XX Congreso del PCUS. De manera similar, criticaban al Partido Socialista y a otros sectores de la UP por su “oportunismo” y su “práctica pequeño-burguesa”, acusándolos de utilizar la movilización social en beneficio propio y no para los intereses de la clase obrera.
- En sus análisis posteriores, el PC(AP) sostuvo que Allende, al no crear “poderes populares” paralelos ni recurrir a la insurrección armada, quedó atado a un marco institucional que la oposición y las Fuerzas Armadas terminarían utilizando en su contra. Su máxima es que el socialismo no puede construirse únicamente mediante elecciones burguesas, y que es necesaria una “revolución democrática y popular” que puede incluir, en última instancia, la insurrección popular armada.
2. La oposición de EE.UU. y la guerra económica
- Está documentado históricamente que la administración Nixon y la CIA veían a Allende como una amenaza para los intereses de EE.UU. en América Latina y actuaron activamente para “hacer gritar a la economía” con el fin de impedir su consolidación o inspirar un golpe. Documentos desclasificados de EE.UU. confirman:
- Financiamiento encubierto a opositores políticos, huelgas y medios de comunicación (por ejemplo, El Mercurio).
- Presión sobre instituciones financieras internacionales y bancos privados para cortar el crédito a corto plazo a Chile.
- Estímulo a la manipulación del precio del cobre y la interrupción del suministro de repuestos para la industria chilena.
- Sin embargo, la crisis económica chilena no se debió exclusivamente a las acciones de EE.UU. Factores internos jugaron un papel importante:
- Inflación desbocada (que superó el 300% para 1973) debido a la emisión masiva de dinero para financiar programas sociales.
- Acaparamiento, mercados negros y una fuerte caída de la producción agrícola e industrial ante la pérdida de confianza de los inversores privados.
- Un amargo conflicto entre el gobierno de la UP y el Congreso controlado por la oposición, que bloqueó medidas fiscales clave.
3. La “vía pacífica” de Allende y las divisiones internas
- Allende era un socialista democrático que insistía en respetar el marco constitucional chileno. No creó “poderes populares” paralelos (como milicias o tribunales revolucionarios) como instaban algunos en su coalición y sectores como el futuro PC(AP), ni expropió por completo todos los latifundios o activos extranjeros más allá del cobre, la banca y algunos monopolios.
- Sus “medias tintas”, como las veían los críticos de izquierda, fueron deliberadas: creía que el socialismo podía alcanzarse mediante elecciones, el estado de derecho y el pluralismo. Esto le granjeó respeto en el extranjero, pero lo dejó sin poder institucional para contrarrestar a un Poder Judicial hostil, un Congreso adversario y unas Fuerzas Armadas cada vez más incómodas.
- A mediados de 1973, el país estaba polarizado. Marchas masivas a favor y en contra del gobierno coexistían con violentos enfrentamientos callejeros. Los militares, tradicionalmente apolíticos, se sintieron cada vez más alejados cuando la UP alentó ocupaciones de fábricas y fundos por parte de los trabajadores.
4. El golpe del 11 de septiembre de 1973
- El golpe militar liderado por el general Augusto Pinochet fue brutal y contó con el apoyo tácito del gobierno estadounidense, aunque el grado de participación directa de la CIA en el asalto final es debatido entre los historiadores (la CIA había cultivado contactos militares, pero fue sorprendida por el momento).
- Allende murió en el palacio de La Moneda, según los informes, por suicidio con un fusil que le había regalado Fidel Castro, en lugar de rendirse. Su famoso discurso final —del cual proviene la cita que abres— rechazó explícitamente renunciar y prometió resistir “aun a costa de mi vida”.
- La dictadura posterior de Pinochet (1973-1990) implementó reformas económicas neoliberales (los “Chicago Boys”), revirtió las nacionalizaciones y cometió graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo torturas, ejecuciones y desapariciones forzadas de miles de izquierdistas.
5. Consenso historiográfico
- La mayoría de los historiadores coinciden en que:
- El derrocamiento de Allende fue una tragedia para la democracia chilena, impulsada por una combinación de injerencia estadounidense, mala gestión económica interna, polarización política y ambición militar.
- EE.UU. tiene una responsabilidad moral y política significativa por desestabilizar a un gobierno elegido democráticamente.
- Sin embargo, las propias políticas de Allende —especialmente los congelamientos de precios y las expropiaciones sin compensar la capacidad productiva— aceleraron la inflación y la escasez, erosionando su apoyo entre la clase media.
- La afirmación de que “las sanciones de EE.UU. por sí solas” causaron la crisis es una simplificación excesiva; las huelgas internas (por ejemplo, de transportistas, profesionales y mineros del cobre) fueron igualmente paralizantes, y muchas fueron financiadas por la CIA, pero resonaron porque existían quejas económicas reales.
Conclusión:
El experimento de Allende sigue siendo un poderoso símbolo de la tensión entre los medios democráticos y los fines revolucionarios. Su creencia en una “vía pacífica” no fue un error de principio, pero en la práctica resultó insuficiente frente a una élite doméstica hostil, una sociedad polarizada y una superpotencia decidida a impedir un segundo Estado socialista en el hemisferio occidental. Su legado es debatido: para algunos, es un mártir de la justicia social; para otros, un líder bienintencionado cuyas políticas superaron la realidad institucional. La verdad reside en la trágica interacción de todas estas fuerzas.
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