Los votantes chilenos revisitan el fantasma pinochetista

Desde Lalkar (https://www.lalkar.org/article/4866/chilean-voters-revive-the-ghost-of-pinochet), traducido por Eduardo Salgado Reyes

4 de marzo del 2026


“Sin una teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario” – Lenin
EDICIÓN: MARZO/ABRIL 2026
Electores chilenos reviven el fantasma de Pinochet

‘Los ricos en mi país siempre fueron extranjeros –
que se vuelen a Miami con sus tías.
No quiero mi país dividido –
que se lleven su canción a algún lugar, muy, muy lejano.’

Estas palabras desafiantes del poeta chileno, Premio Nobel, Pablo Neruda fueron musicalizadas por su compatriota Víctor Jara a inicios del fatídico año de 1973. Pocos meses después, Jara –comunista– fue torturado y asesinado días después del golpe militar liderado por el General Augusto Pinochet. Neruda, también comunista, también murió –muy probablemente envenenado– mientras estaba hospitalizado en las secuelas del golpe.

En diciembre de 2025, el electorado chileno eligió a un declarado admirador de Pinochet, José Antonio Kast, como nuevo presidente del país. En la primera vuelta de la elección, la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara (sin parentesco), había resultado victoriosa, pero fue ampliamente derrotada en el balotaje contra Kast, obteniendo un 41.8% de los votos frente al 58.2% de él. El Partido Republicano de Kast se había visto fortalecido por una alianza antinatural de fuerzas de derecha y extrema derecha.

Kast, hijo de un refugiado nazi alemán que escapó del juicio al final de la Segunda Guerra Mundial, había hecho campaña con una plataforma de virulento anticomunismo y explotó los miedos e inseguridades populares que asociaba con la llegada de inmigrantes, especialmente de Venezuela. Alrededor de 700,000 venezolanos han ingresado a Chile en la última década.

“Kast presentó repetidamente a los migrantes como la razón del aumento de la inseguridad. Durante la campaña, dio a los aproximadamente 330,000 migrantes indocumentados –la mayoría venezolanos– un ultimátum para salir del país antes de que el próximo presidente asuma el cargo el 11 de marzo o ser expulsados ‘con solo la ropa que llevan puesta’.

“En su discurso de victoria, en el que dijo repetidamente que los chilenos vivían con ‘miedo’, el presidente electo declaró que su administración mostraría ‘gran firmeza para enfrentar a todos los que nos dañan’.

“Agregó: ‘Cuando le decimos a un migrante irregular que está infringiendo la ley y debe abandonar nuestro país si alguna vez quiere tener la oportunidad de regresar, lo decimos en serio… Debemos mostrar gran firmeza contra el crimen, el crimen organizado, la impunidad y el desorden'” (Tiago Rogero, ‘El ultraconservador José Antonio Kast es elegido próximo presidente de Chile’, The Guardian, 14 de diciembre de 2025).

El tono de alarmismo y xenofobia coincide con la retórica de su contraparte en la Argentina vecina, Javier Milei, y la intolerancia fanática de su mentor, el presidente estadounidense Donald Trump.

Con una inflación anual rondando el 4% y un desempleo del 8.6% entre junio y agosto de 2025, Kast se había centrado en la “situación desastrosa” del país, acusando al gobierno saliente liderado por Gabriel Boric de ser “el peor en la historia de Chile” y de haber llevado al país al borde del colapso. Previsiblemente, junto con el mantra neoliberal de prometer disciplina fiscal y confianza en el mercado, Kast se comprometió a recortar el gasto público en seis mil millones de dólares en los primeros 18 meses de su administración.

Esperanzas frustradas e incumplidas

En realidad, Kast hereda una economía relativamente estable de un gobierno que priorizó la gestión financiera responsable y los planes de infraestructura a largo plazo. El régimen del Frente Amplio de Boric –una coalición de partidos relativamente progresistas– ha demostrado ser el perfecto administrador del neoliberalismo en Chile. Su elección había roto el molde de un sistema político dominado durante 30 años por la derecha tradicional y el centroizquierda. Pero como uno de sus jóvenes diputados, Diego Ibáñez, confesó recientemente: “El Frente Amplio es una excepción histórica: fuimos una flor de un día asociada al movimiento estudiantil. Nadie planeó que unos años después estaríamos en el gobierno, disputando un proceso constituyente. Fue algo muy vertiginoso”.

El gobierno de Boric había llegado al poder en 2022 sobre una ola de simpatía de la clase trabajadora tras el “estallido popular” que sacudió al país en 2019. Inicialmente desencadenado por un alza en las tarifas del transporte subterráneo en la capital, Santiago, el movimiento fue liderado por estudiantes chilenos, sacando a las calles a millones de personas para quienes las dificultades de la vida cotidiana se habían vuelto insoportables. Por orden del entonces presidente de derecha, Sebastián Piñera, la revuelta fue reprimida despiadadamente por los notorios carabineros –la policía antidisturbias– y hubo múltiples casos de estudiantes en manifestaciones pacíficas que perdieron un ojo.

Boric, un dirigente estudiantil de origen privilegiado, saltó a la fama, pero el enorme desborde de ira y descontento popular no se canalizó para convertirse en un movimiento político unido e incontenible. Permaneció fragmentado, y las altas esperanzas que acompañaron la elección de Boric –de apenas 36 años– como presidente se disiparon gradualmente. Su gobierno impulsó algunas medidas progresistas, como la reducción de la semana laboral de 45 a 40 horas (algo que Kast ha prometido derogar como prioritario). La medida fue impulsada por la ministra de trabajo de Boric, Jeannette Jara, y le valió parte del respeto y la popularidad que pudo capitalizar en las recientes elecciones. El gobierno de Boric también aumentó las pensiones en Chile, pero como éstas son administradas privadamente en el país, la política benefició a empresas y corporaciones más que a los propios pensionados.

Quizás la estrategia insignia del gobierno del Frente Amplio fue intentar reemplazar la constitución chilena, que data de 1980 durante la dictadura militar de Pinochet (1973-1990), por algo más ilustrado e inclusivo, sin la mancha del ethos autoritario de la bota militar. A un período de amplia consulta le siguió la formulación de un documento meticulosamente elaborado, digno de un país progresista del siglo XXI – pero fue rotundamente rechazado en un plebiscito nacional.

Engaños y delirios

La nueva constitución propuesta por Boric incluía un reconocimiento significativo de los derechos y la autonomía de los pueblos indígenas –notablemente los mapuche en el sur del país–, fuertes medidas para hacer cumplir la protección ambiental y un mayor acceso de todos los chilenos a la salud, la educación y la vivienda. Entonces, ¿por qué fracasó?

Dada la naturaleza radical de muchos de los cambios propuestos, las fuerzas de derecha en Chile se unieron en una campaña para bloquear la nueva constitución. Más de 50 años antes, durante una visita a Chile, Fidel Castro había advertido al Presidente Salvador Allende, líder del gobierno de Unidad Popular (1970-1973) –a menudo referido como el primer gobierno marxista elegido del mundo– que debía controlar la virulenta prensa de derecha ejemplificada por el diario El Mercurio, un animador de la empresa privada y el capitalismo desenfrenado que se había convertido en un punto focal para socavar y sabotear el incipiente régimen socialista chileno.

Allende, quizás por un ingenuo respeto a la democracia burguesa –después de todo, no es como si la izquierda tuviera los fondos y los ingresos publicitarios para lanzar un periódico nacional de amplia circulación– no hizo nada. El Mercurio, previsiblemente, aduló el golpe de Pinochet y se convirtió en un vocero de la represiva dictadura militar que sobrevino. En 2023, claro, fue El Mercurio –ahora dotado de un canal de televisión y sofisticados medios de producción de video– el que estuvo en el centro de la campaña para desacreditar y rechazar la nueva constitución propuesta por Boric. Plus ça change, plus c’est la même chose (Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual).

Se puede mencionar de paso que Fidel Castro también amonestó a Hugo Chávez en una visita a Caracas por no hacer nada para frenar la bilis vertida por dos de los principales periódicos “de calidad” de Venezuela, El Nacional y El Universal –una versión más extrema y cargada de propaganda del Telegraph británico. Si la revolución bolivariana hubiera enfrentado firmemente a la “prensa amarilla” del país, podría haber evitado algunos traumas más adelante.

Esta es la dictadura del capital en realidad, con la que cualquier movimiento socialista real debe lidiar adecuadamente – tal como el periódico reaccionario barbadense The Gleaner fue movilizado contra el movimiento revolucionario popular Nueva Joya en Granada, como lo señaló su entonces Presidente, el Camarada Maurice Bishop. Estos periódicos tienen vínculos con la rica clase capitalista dominante, la derecha política y los servicios de inteligencia extranjeros –particularmente la CIA. Son la voz del enemigo hablando directamente al pueblo, y causan un daño incalculable.

Buena administración financiera

El gobierno de Boric mostró una gestión fiscal disciplinada: la deuda pública bruta era del 43.2% del PIB a finales de 2025 –el menor aumento anual en 17 años. También acumuló niveles récord de inversión pública y calificaciones soberanas estables – A/A2: “No hay una crisis inminente ni una desviación masiva de fondos; el gasto social aumentó responsablemente después de la pandemia sin comprometer la sostenibilidad” (Claudia Aranda, ‘El traspaso financiero de Boric al próximo gobierno de Chile: desmitificando el “robo descarado” y la quiebra a través de los bonos soberanos’, Agencia Internacional de Prensa Pressenza, 13 de diciembre de 2025).

Pero la buena administración financiera tuvo el costo de restringir los programas sociales prometidos en beneficio de los trabajadores, y la popularidad del gobierno de Boric decayó constantemente. A esto se sumó la contradicción de un presidente socialdemócrata aparentemente comprometido con medidas progresistas, pero que simultáneamente rechazaba a Cuba y Venezuela como “dictaduras”, y cuyo gobierno enviaba dinero y suministros militares a Ucrania. Este era un círculo que la supuesta candidata comunista en las recientes elecciones, Jeannette Jara –ella misma una socialdemócrata declarada– no pudo cuadrar, y le costó votos entre una población desencantada. La noción de que uno puede transigir a medias y contemporizar con el imperialismo –al estilo de Corbyn– es simplemente risible. Alejarse aunque sea ligeramente de los intereses de la burguesía provocará su ira irreconciliable. Nada menos que la capitulación total, en este momento de crisis económica capitalista global, será suficiente. Contemporizar con la propaganda bélica imperialista y la política económica neoliberal solo da crédito a todas sus afirmaciones de que el capitalismo es el “fin de la historia”, y socava cualquier esperanza de construir un movimiento y una economía que sirvan a los intereses de los trabajadores.

Buscando claridad de visión

Mientras el históricamente combativo Partido Comunista de Chile (PCCh) incurría en colaboración de clases, un grupo disidente formado en 1976, el Partido Comunista – Acción Proletaria (PC-AP) también participó en las recientes elecciones. Su candidato presidencial, Eduardo Artés –un respetado profesor de educación– solo obtuvo el 1.8% de los votos en la primera vuelta, pero disfrutó de la oportunidad de recorrer el país para difundir el mensaje de una marca diferente de comunismo:

“Ambos candidatos en el balotaje están a favor de mantener el sistema existente y tener relaciones cordiales con el embajador de Estados Unidos. El Partido Comunista de Chile es un partido que ha abandonado los principios marxista-leninistas. El gobierno de Boric ha despolitizado al pueblo, presentando una cara progresista pero manteniendo el statu quo. Tenemos un programa revolucionario que incluye recuperar los recursos naturales de Chile, reestructurar las fuerzas armadas y dar una dirección política que demuestre que el socialismo es superior – no renunciar a cosas que dejan a la gente engañada” (Entrevista con Red Planeta, España, 28 de diciembre de 2025).

Los recursos naturales a los que se refiere Artés son principalmente el cobre, del cual alrededor del 45% de las reservas mundiales se encuentran en Chile, y el litio:

“El Triángulo del Litio es uno de los sectores geoestratégicos más importantes del panorama latinoamericano. Abarcando Chile, Argentina y Bolivia, el Triángulo del Litio alberga entre el 60 y el 75% de las reservas conocidas de litio de la tierra y es la pieza central de la transición energética global.

“Mientras Sudamérica posee el recurso, China domina la capacidad de procesarlo, manteniendo un cuasimonopolio en la industria global. Como era de esperar, las empresas chinas han construido una presencia fuerte y visible en las industrias del litio de los tres países.

“Pero las elecciones en el Triángulo han comenzado a remodelar este panorama. Los recientes cambios políticos en Bolivia y Argentina han debilitado la posición de China y abierto nuevas puertas para Estados Unidos, convirtiendo los resultados electorales en un comodín con el poder de alterar las dinámicas geoestratégicas en el sector de los minerales críticos.

“Ahora, en Chile, la joya de la corona del Triángulo del Litio, los resultados de la elección presidencial sugieren que el péndulo político regional se está moviendo a la derecha, extendiendo potencialmente una tendencia que es cada vez más desfavorable para los intereses estratégicos de China” (China Global South Project, 12 de diciembre de 2025).

Conclusión

Sin embargo, si el pueblo de Chile alguna vez puede tomar el control de los recursos de su propio país, reestructurar las fuerzas armadas e implementar una economía socialista, esto no se logrará a través de las urnas. Por si algo sirve, la experiencia chilena del sangriento derrocamiento del gobierno de Allende ha demostrado eso más allá de cualquier posibilidad de duda.

También debemos notar que Engels es muy explícito al llamar al sufragio universal un instrumento del dominio burgués. El sufragio universal, dice… es “el indicador de la madurez de la clase obrera. No puede ni podrá nunca ser nada más en el estado actual” (citado por Lenin en El Estado y la revolución).

“…la omnipotencia de la ‘riqueza’ es más segura en una república democrática [porque] no depende de defectos en la maquinaria política ni de la envoltura política defectuosa del capitalismo. La república democrática es la mejor envoltura política posible para el capitalismo, y, por lo tanto, una vez que el capital se ha apoderado de esta mejor envoltura… establece su poder tan segura, tan firmemente, que ningún cambio de personas, instituciones o partidos en la república democrático-burguesa puede sacudirlo” (ibid.). Esta lección básica y fundamental del marxismo-leninismo nunca debe olvidarse. La participación en elecciones burguesas solo puede ser para exponer el fraude del parlamentarismo burgués, nunca para intentar usarlo para establecer el socialismo.

El aparato de cambio de régimen de la CIA trabaja de la mano con la manipulación estadounidense de la maquinaria estatal, el espacio informativo y todo el marco de gobernanza para asegurar que gobiernos dóciles se reproduzcan constantemente dentro del hemisferio americano –y más allá. La escala de operaciones abarca todo el espectro de acciones, desde la propaganda de prensa hasta el asesinato y secuestro de presidentes hostiles y su encarcelamiento en las mazmorras de Washington. Estos eventos no se desarrollan, por supuesto, en el vacío.

No se necesita ser adivino para anticipar que el entrante gobierno de Kast hará todo lo posible por desviar la mayor cantidad posible de este negocio hacia Estados Unidos. Pero no será sencillo, y otras legislaciones enfrentarán el obstáculo de no contar con mayoría congresional. Sin embargo, un ultraconservador está tomando posesión de La Moneda, el palacio presidencial una vez ametrallado por aviones británicos Hawker Hunter por orden del General Pinochet –y su custodio, Henry Kissinger– para derrocar a un presidente marxista.

Kast es una figura fundamental de la derecha dura chilena, presentándose como un católico practicante y hombre de familia que se opone al aborto y abraza la economía neoliberal impulsada por los ‘Chicago Boys’ durante la dictadura de Pinochet. Todas las señales apuntan a que habrá desigualdad, confrontación social y ortodoxia de libre mercado –las cosas que los chilenos rechazaron tan vehementemente cuando apoyaron a Salvador Allende hace medio siglo.

La dictadura de Pinochet hizo todo lo posible por borrar todo rastro de esa época de florecimiento cultural y fervor político –con cierto éxito. Pero no pasará desapercibido para los chilenos que el país ha vuelto al punto de partida, y un neofascista civil ha podido entrar al palacio de La Moneda en lugar de un general abriéndose paso a la fuerza, con las manos manchadas de sangre.

Este giro de los acontecimientos no será de ningún consuelo para las 30,000 víctimas chilenas de los torturadores de Pinochet. En los años posteriores a la dictadura, se tomaron medidas para “enmendar” a quienes habían sobrevivido y vivido en el exilio forzado, ofreciendo pequeñas sumas de dinero “en compensación”. Pero como uno de ellos confió a Lalkar: “No voy a aceptar una compensación por lo que hicieron por unos pocos pesos”.

El recuerdo de esos años traumáticos no puede borrarse. Tampoco el idealismo de la izquierda chilena que los precedió.

Y es precisamente ese idealismo indomable, esa furia creadora y rebelde, la que encontró una de sus voces más potentes en otro poeta inmenso: Pablo de Rokha. Comunista, vanguardista, polémico y profundo, de Rokha supo cantarle a la épica del pueblo y a la dignidad de los de abajo con una fuerza telúrica inigualable. En su poema “Canto del macho anciano”, incluido en Acero de invierno (1961), resuena el espíritu de una izquierda que no claudica, que se yergue desafiante frente a la adversidad. Que sus versos sirvan aquí como un recordatorio de la estirpe rebelde que, a pesar de todo, persiste en la memoria y la lucha del pueblo chileno:

No habrá pellín comparable, hasta la eternidad
no habrá pellín comparable al Macho Anciano que nos dio el fundamento
del instrumento, sin cuyo furor
lúcido no andan los volcanes, no crecen
portentosos en su turquesa los grandes ríos, nadie
pudiera nunca haber llegado al alumbramiento
con desenfado así diciéndole tú
al peligro; nadie
que no fuera él tocado
por el rayo del
no Dios, ninguno que no fuera su coraje para el abordaje
del vaticinio…

Fragmento del “Canto del macho anciano” de Pablo de Rokha

Iconografia del Partido Comunista Chileno Acción Proletaria (PCAP)

https://v0-accion-proletaria-prompt.vercel.app/


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Published by EduardoSalgado

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