La semana confirma la interconexión entre guerra regional, energía, multilateralismo y política interna. El imperialismo estadounidense avanza con dos caras: la militar-naval en Oriente Medio y el Caribe, y la financiera-diplomática en América Latina. Separar geopolítica de lucha de clases es un error doctrinal que debilita la respuesta revolucionaria. La soberanía nacional solo es plena cuando se combina con el control popular sobre los recursos y los medios de producción.
